viernes, 12 de octubre de 2012

EL DÍA QUE ME ENCONTRÉ UN LAMBORGHINI...

hoy os voy a traer una historia que ocurrió hace algún tiempo y que ya he contado alguna vez en algún foro pero que, por curiosa, no quiero que caiga en el olvido... 

El caso es que hace unos años andaba yo detrás de comprar un terreno, cuando aún éramos clase media y nos podíamos permitir esas cosas.
En una zona del interior de Alicante, había una pequeña urbanización algo antigua en la que aún quedaba una parcelita sin construir, cosa extraña en aquellos tiempos de bonanza donde las constructoras compraban suelo a precio de oro y lo transformaban en diamantes como por arte de birlibirloque. 


Tras varios intentos fallidos de localizar al dueño, en una de mis visitas a la zona me encontré con un vecino que me indicó que en un chalet cercano había una persona bastante amiga del fallecido dueño del terreno y que quizá él me pudiera indicar cómo localizar a la viuda y a los herederos. 

El caso es que me puse en camino y localicé al amable señor que me invitó a entrar en su casa y a tomar una cerveza bien fría mientras trataba de localizar los teléfonos de sus antiguos amigos. 

A la entrada de la vivienda, un obseso de los "tesoros" como yo no pudo dejar de fijarse en que había una angosta rampa que terminaba en un oscuro garaje donde se adivinaban viejos trastos arrumbados y alguna que otra rueda... ¿¿ qué extraños objetos escondería aquel garaje?? 
No le di mayor importancia y me dispuse a entrar con el amable señor.

Tras varias cervezas bien frías, una entretenida conversación sobre temas mundanos y varios repasos a antiguas agendas de esas que desaparecieron a la velocidad con la que florecieron las empresas de telefonía; localizamos a la dueña, solo para comprobar que no quería venderlo porque le recordaba a su difunto marido.

Una vez fallido el objetivo principal de mi visita, se me ocurrió preguntar al señor por el contenido del misterioso garaje, a lo que él me contestó con toda naturalidad: "Ahí debajo solo guardo los coches de mis nietos, un scooter y el Lamborghini de un vecino..., si quieres te lo enseño". 

Nos dirigimos hacia el oscuro garaje y, cuando mis ojos empezaron a acostumbrarse a la penumbra, comencé a distinguir al fondo una silueta oscura, una forma en cuña... la excitación iba en aumento, ¿realmente sería aquello un Lamborghini? 

Mientras me acercaba me pareció algo alto, muy alto, por lo que supuse que sería una replica llena de fibra y masilla de esas que gustan tanto a los "aficionados" a destruir Toyotas MR2, que tanto abundan por estos lares.


Pero al acercarme lo que encontré fue lo que muestran estas fotos... 

Un majestuoso Diablo languideciendo sobre unas cajas de quintos de cerveza...rodeado de sillas, humedad y otros enseres...









No conservo fotos del interior pero recuerdo con cierta tristeza como, en algún momento de su declive había sido incluso utilizado como almacén de enseres de barbacoa.







La pregunta es obligada y sí, por supuesto que traté de tantear la posible compra de aquel montón de chatarra pero, menos mal que fue tajante y me dijo que no creía que se vendiera... digo menos mal, porque hoy, con unos años mas de experiencia en esto, no quiero ni imaginarme la cantidad de dinero que se le puede ir a uno poniendo en orden de marcha semejante mastodonte. 

Como epílogo decir que el coche ya no está allí. Ahora vivo a un par de kilómetros de aquel lugar y de vez en cuando me da la idea de pasar por la puerta, llamar al timbre y preguntar a aquel señor qué fue del Lamborghini de su vecino.

3 comentarios:

  1. Alicante es muy pequeño... mira:

    http://www.segundamano.es/alicante/lamborghini-gallardo-50-2p/a38066210/?ca=3_s&st=a&c=4

    Saludos!

    Rigoleto
    Alicante

    ResponderEliminar
  2. ¡Rigoleto!... qué vista tienes. Se que no es un chisme común pero, yo pongo el coche sin matrícula y tú localizas la unidad exacta.
    Me quito el sombrero, una vez mas.

    Cinco años debe haber tardado ese cacharrillo en volver a la vida.

    ResponderEliminar